4 claves para correr en verano

El verano ya está aquí, las temperaturas suben, las horas de día se alargan y se hace más difícil salir a entrenar. Sobre todo, a aquellas personas que salen a correr al exterior, por un parque o pista. Esta situación se repite cada verano e, incluso, hay personas que se plantean abandonar su rutina durante los meses de estío. Pero no debe ser nuestro caso. Nosotros queremos plantearte cuatro consejos para que los tengas en cuenta a la hora de plantarte las zapatillas y ajustarte el pulsómetro.

 

PLANIFÍCATE

Al igual que en invierno debes abrigar las partes de tu cuerpo por las que más calor se desprende (la cabeza y las extremidades) y salimos a horas donde las temperaturas son más altas, en verano debemos adecuar nuestra hora de entrenamiento y la ropa que vayamos a usar.  Desde Kaptium recomendamos programar tu entrenamiento semanal teniendo en cuenta el índice térmico que está previsto, las horas a las que decidirás salir a correr (aconsejamos la primera hora de la mañana o la última hora), la equipación y los accesorios (botella de agua, protección solar y gorra).

 

HIDRÁTATE

En el deporte es fundamental estar hidratado siempre, pero cuando tenemos temperaturas altas, más. Normalmente, se sugiere que se beba uno o dos vasos de agua a unos 20-30 minutos antes de salir a entrenar, con cuidado de no percibir una ingesta muy grande, ya que nos podría dificultar el entreno. Durante el ejercicio, habrá que llevar agua y beber antes de que aparezca la sed, para no desgastarnos con la posibilidad de que nos dé la “temida pájara”. También, si el entrenamiento es largo, puedes contar con el producto de Kaptium que mejor se adapte al deporte que estés practicando. Kaptium PRE contribuye también para que esa temida pájara no llegue a aparecer gracias a su cafeína micro capsulada de liberación retardada.

Y al terminar, tendremos que restablecer la hidratación completa de nuestros músculos tomando agua o una bebida isotónica cada 15 minutos aproximadamente.

 

ADAPTA TU DIETA

Cuando suben las temperaturas, disminuye el apetito y, sobre todo, nos apetecen comidas frescas y que no tengan mucho valor calórico para evitar la digestión pesada. La dieta de un deportista es uno de los factores más importantes y difíciles de cumplir en verano, ya que hay que respetarla lo máximo posible y mantener el nivel de vitaminas y minerales ingeridos. Por ello, sería necesario organizar las comidas entre ensaladas, sopas frías y fruta, con el objetivo de cubrir todas las vitaminas y minerales que nos harán falta para entrenar. Además de, como apuntábamos más arriba, hidratarnos constantemente, también recordamos la necesidad de aportar un suplemento deportivo pre entrenamiento para aumentar la capacidad de trabajo del músculo, retrasar la fatiga y asegurar, luego, que la recuperación sea rápida.

ADAPTA TU ENTRENAMIENTO

Para terminar, os dejamos un último consejo. Hay que ser conscientes de que en verano no debemos forzar a nuestro cuerpo hasta el límite. Cada 4 grados por encima de la temperatura normal de entrenamiento (12-15 grados), nuestra marca personal empeora 1 minuto. Por lo que, nuestro entrenamiento, al igual que lo demás que incluye nuestra rutina, debe cambiar. En primer lugar, el calentamiento no es necesario que sea tan extenso como en invierno, ya que nuestro cuerpo tendrá una temperatura corporal adecuada. Además, es totalmente recomendable que el calentamiento sea en un lugar con sombra y, si puede ser posible, evitar la exposición al sol todo lo posible. En cuanto a objetivos, quizás tengamos que reducir la distancia recorrida y cambiarla por series o ejercicios anaeróbicos para mantener la fibra del músculo y aumentar la potencia en lo posible.

 

Un último consejo extra

Aun así, podría darse el caso de que tengamos un mal día y nos dé un golpe de calor. Ante todo, tenemos que ser razonables y conscientes de nuestros límites para alcanzar los objetivos. Es muy importante escuchar a nuestro cuerpo y seguro que, si uno tiene ya hábito de entrenamiento, sabe a lo que nos referimos. El cuerpo nos da señales de si está cansado, algo habitual en entrenamientos o competiciones, pero también nos da otro tipo de señales y es muy importante que le hagamos caso.

Si en alguna ocasión sentimos una transpiración reducida, nos dan calambres, enrojecimiento o la visión borrosa durante el entrenamiento, debemos aminorar la marcha, hidratarnos y si nos podemos sentar a la sombra durante unos minutos para recuperarnos, mejor. Aunque siguiendo los consejos que os hemos señalado, estamos seguros de que será muy difícil encontrarte en esa situación.

 

 

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